El jardín comestible de las murallas del monasterio de San Jerónimo ya da sus frutos

En el invierno de 2022, voluntarias de Ecologistas en Acción Ciudad de Sevilla y Fridays for Future se lanzaron a una apuesta arriesgada, convertir un espacio degradado en el barrio de San Jerónimo en un jardín comestible de libre acceso, durante el mes de junio de este año, el jardín ha dado su primera cosecha de fruta, que ha sido recogida de forma espontánea por las vecinas.

Los jardines comestibles son una alternativa a la jardinería convencional y apuestan porque el arbolado urbano y la flora auxiliar que los debe acompañar, den además de los beneficios ambientales de cualquier árbol ornamental, comida para el barrio.

La experiencia en San Jerónimo nos anima a continuar con acciones similares en otros rincones del barrio, demostrando que es replicable a otros barrios si se cuenta con un mínimo de implicación vecinal.

El principal mantenimiento de estos árboles es el riego en verano, desde las promotoras se ha garantizado el riego durante el primer verano y se ha ido trabajando con las vecinas para que ese trabajo lo vayan asumiendo ellas, a día de hoy, con la constatación de que se consigue fruta gratis, el mantenimiento corre a cargo exclusivamente del vecindario.

Una lección a aprender por parte del ayuntamiento es que la colaboración público-comunitaria, es decir, la derivada del propio ayuntamiento con organizaciones socio-ambientales sin ánimo de lucro, sale rentable, los espacios se pueden mantener con la colaboración vecinal, ahorrando costes que pueden emplearse en otros menesteres de mejora del propio barrio. Sin embargo, el modelo imperante pasa por la colaboración público-privada en la que lo público aporta los recursos y las empresas se quedan con el beneficio.

Necesitamos cambios de modelo en el que la ciudadanía sea la protagonista, que el ayuntamiento acompañe más que dirija, que controle lo que se aporta desde lo público pero que no coarte acciones bien diseñadas, como esta de los jardines comestibles o las comunidades energéticas, que aportan grandes beneficios socio-ambientales a coste muy reducido.

El río Guadalquivir recibe una «Bandera negra» por el futuro vertido de aguas contaminadas de la mina de Aznalcóllar

  • Botan una «Bandera Negra» al Guadalquivir en el punto de vertido de aguas contaminadas con metales pesados pretendido por la Minera Los Frailes que la Junta de Andalucía ve con buenos ojos.

Ecologistas en Acción ha botado una balsa con una bandera negra en el punto de vertido de metales pesados que la minera responsable de la reapertura de las minas de Aznalcóllar pretende realizar frente al estadio olímpico de Sevilla.

Las banderas negras son una campaña de Ecologistas en Acción por la que se califican de forma negativa los puntos del litoral que presentan diferentes impactos ambientales.

Desde Sevilla nos sumamos a esta campaña señalando el punto de vertido minero que tras arrasar el estuario del Guadalquivir va a dispersarse por el Golfo de Cádiz afectando a todo su litoral.

El vertido no trae nada bueno al ya tocado estuario y puede resultar la estocada mortal que acabe con la biodiversidad que aún viene resistiendo los ataques que nuestra sociedad le viene infringiendo.

Vertidos urbanos e industriales, alteración del régimen fluvial por la acumulación de embalses y presas, intensificación de los usos agrícolas de la cuenca y en el tramo final las actuaciones del Puerto de Sevilla para garantizar la navegabilidad de grandes buques ha llevado al estuario al borde del colapso, un nuevo vertido minero a sumar al que se ha venido produciendo durante los últimos 14 años por la minera Cobre Las Cruces, no parece lo más adecuado para revertir esa situación.

 

Y es que no se trata sólo de biodiversidad y conservación de especies y ecosistemas sino de mantener unos mínimos de calidad ambiental en el río que permita mantener las actividades económicas que tanto dependen del buen estado ecológico del río para su viabilidad sin comprometer la seguridad alimentaria.

Pesquerías del Golfo de Cádiz que encuentran su sostén en el alevinaje que se da en el estuario, arrozales que beben directamente de éste, piscifactorías que toman aguas del río para sus balsas y en general todo el turismo del que viven las poblaciones de la costa se verán amenazados por ese vertido.

Con la colocación de la bandera negra llamamos la atención de la administración sobre estas cuestiones que no han sido tenidas en cuenta a la hora de evaluar los efectos del vertido a autorizar, estamos a tiempo, hay fórmulas para exigir el vertido cero, háganlo, por el bien de un río que es fuente de vida y trabajo.

Día mundial del Medio Ambiente: Ecologistas en Acción y Greenpeace trasladan el rechazo de más de 80 organizaciones al vertido tóxico de la minera Los frailes al Guadalquivir

Ambas organizaciones ecologistas han convocado a la ciudadanía a esta segunda concentración en el muelle de la Sal a orillas del Guadalquivir para demostrar la repulsa a que se autoricen vertidos tóxicos al río así manteniendo Andalucía como territorio de sacrificio y al Guadalquivir como río industrial en lugar de la reserva de biodiversidad que debería ser.

La concentración contó con la participación de Antonia Herrero, doctora en Biología y profesora de investigación del CSIC, que detalló el problema derivado de la contaminación por los metales pesados que se van a verter al río, entre los que se encuentra su capacidad mutagénica, que alcanzará a los humanos al incorporarse en la cadena trófica y como condicionará la contaminación al abastecimiento de la ciudad de Sevilla en caso de sequía y sus consecuencias en la salud humana.

Se han leído sendos manifiestos de COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos) y de la Cofradía de Pescadores de Sanlúcar de Barrameda, preocupados ambas por la afección ambiental que afecta directamente a su actividad productiva, ya que de la calidad del río depende buena parte de la agricultura, la ganadería y la pesca de las comarcas del estuario y de todo el golfo de Cádiz.

Los representante de las organizaciones convocantes, Isidoro Albarreal por Ecologistas en Acción y Luis Barraquero por Greenpeace, han intervenido para explicar las acciones que han desarrollado desde la última concentración, destacando las reuniones mantenidas con la Dirección General de Espacios Naturales Protegidos de la Junta y de la Dirección General del Agua del Ministerio, en las que se ha dado traslado de la manifiesta insuficiencia del tratamiento de los efectos del vertido sobre el estuario del Guadalquivir, apoyándose en los últimos informes de científicos de varias Universidades andaluzas, en los que se detallan circunstancias cruciales para determinar estos efectos como son la especial hidrodinámica del estuario que hace que se comporte como fondo de saco que dificulta la salida de partículas y que por tanto, magnifican cualquier vertido haciéndolo biodisponible por mucho tiempo.

Además del incumplimiento de las directivas Hábitats y Marco del Agua de la U.E, al no haberse valorado la afección a los hábitats protegidos por la declaración como ZEC Bajo Guadalquivir de la Red Natura 2000 y por no cuestionar la repercusión del vertido sobre los objetivos medioambientales del estuario establecidos en el Plan Hidrológico del Guadalquivir, que no pueden empeorar en ningún caso.

Desde Ecologistas y Greenpeace se agradece el compromiso con la firma del manifiesto de las 80 asociaciones, plataformas y entidades sociales y políticas que lo han firmado, expresando que no habrá ni un paso atrás en la defensa del Río como baluarte de biodiversidad y de las actividades económicas que dependen del buen estado ecológico del estuario para mantenerse, frente a los proyectos de extracción de recursos naturales que tanta desgracia socioambiental han ido dejando a su paso por nuestra tierra.

Activistas de Greenpeace y Ecologistas en Acción se lanzan al Guadalquivir para exigir que no haya vertidos tóxicos de Aznalcóllar en el río

  • El proyecto minero permitiría verter 85,52 hectómetros cúbicos de aguas tóxicas, contaminando el río Guadalquivir desde Sevilla hasta Sanlúcar de Barrameda, con nefastos efectos en Doñana
  • El proyecto presentado no tiene en cuenta la contaminación por metales pesados que ya presenta el Guadalquivir ni las afecciones a la agricultura del Bajo Guadalquivir y la pesca en la desembocadura del río
  • A pocos días de las elecciones europeas, las organizaciones ecologistas anuncian que llevarán el caso a Bruselas para exigir el cumplimiento de las directivas Hábitat y Marco de Agua

Coincidiendo con el Día Mundial del Medioambiente, una decena de activistas de Greenpeace y Ecologistas en Acción se han lanzado al río Guadalquivir para protestar contra el vertido tóxico de aguas provenientes de la reapertura de la mina de Los Frailes, en Aznalcóllar. Ataviados con pancartas en las que se podía leer “vertido cero al Guadalquivir”, “estuario sin contaminación” o “no a los vertidos mineros al río”, los activistas se han arrojado al agua frente al puente de Triana.

Con esta acción, las organizaciones quieren advertir que el proyecto de reapertura de la mina, de ser finalmente autorizado por la Junta de Andalucía, significaría un vertido tóxico global de 85,52 hectómetros cúbicos en la Zona Especial de Conservación de la Red Natura 2000 del Bajo Guadalquivir a lo largo de 18 años. Este proyecto acrecentaría el problema de contaminación por metales pesados que ya tiene el río desde Sevilla hasta su desembocadura en Sanlúcar de Barrameda, con terribles efectos también en el Parque Nacional de Doñana.

Esta acción ha tenido lugar horas antes de la movilización anunciada por estas dos organizaciones con motivo del Día del Medioambiente y que ha sido secundada por más de 80 organizaciones sociales, políticas y ambientales, las cuales se han adherido al manifiesto lanzado el día 25 de abril, con motivo del 26 aniversario del desastre de Aznalcóllar.

Por otro lado, las organizaciones ecologistas se muestran atónitas ante las declaraciones realizadas por el consejero de Industria y Minas de la Junta de Andalucía, Jorge Paradela, en las que aseguraba que el proyecto no tendrá afección significativa sobre la calidad de las aguas del estuario. En ese sentido, Ecologistas en Acción y Greenpeace exhortan al consejero a que tenga en cuenta el reciente estudio realizado por el catedrático de Ecología de la Universidad de Sevilla Jesús M. Castillo, en el que presenta datos demoledores sobre la situación de contaminación por metales pesados que ya presenta el río Guadalquivir y que este vertido vendría a agravar. Este informe científico advierte que  el proyecto de vertido no ha tenido en cuenta la dinámica interna del estuario del Guadalquivir. Por un lado, porque la presa de Alcalá del Río se comporta como un “fondo de saco”, frenando las mareas y favoreciendo la sedimentación, lo que promueve la retención de contaminantes. Por otro lado, porque en la desembocadura del río se produce lo que se conoce como “tapón salino”, que frena la salida de las aguas interiores hacia la desembocadura.

Por estas razones, las organizaciones ecologistas advierten que este vertido tendría graves consecuencias en varios hábitats que son de importancia de la Zona de Especial Conservación Bajo Guadalquivir que están en Red Natura 2000 y sobre el Parque Nacional de Doñana, el cual sumará una amenaza más al listado que desgraciadamente ya tiene.

Ecologistas en Acción y Greenpeace se muestran además preocupadas por los impactos que este vertido tendrá en actividades que son clave para la economía andaluza del Bajo Guadalquivir. Por este motivo han mantenido sendas reuniones con COAG y con la Cofradía de Pescadores de Sanlúcar de Barrameda, organizaciones que se han sumado al manifiesto contra el vertido y con las que se planea realizar unas jornadas a finales de junio para ahondar más en las afecciones que tendrá sobre la actividad pesquera y agraria.

Por último, en el actual contexto de campaña electoral para las elecciones europeas, Greenpeace y Ecologistas en Acción invitan a las formaciones políticas que concurren a las elecciones a que tomen medidas para evitar este nuevo atropello ambiental. En este sentido, advierten que este proyecto de vertido pondría en peligro el cumplimiento de la directiva Hábitat y la directiva Marco de Agua, por lo que estas organizaciones contemplan acudir a Bruselas si el proyecto recibiera la autorización por parte de la Junta de Andalucía.